
¿Cómo entiende este método el aprendizaje de las matemáticas?
El método EMAT entiende las matemáticas como un proceso natural que debe empezar desde edades tempranas, combinando la lógica, el juego y la visualización. Se estructura en torno a rutinas y secuencias didácticas muy cuidadas, que permiten a los niños construir los conceptos paso a paso. A través de actividades atractivas, materiales específicos y un enfoque visual, EMAT promueve un aprendizaje basado en la comprensión, no en la memorización. Se adapta al ritmo madurativo de cada alumno y se apoya en la repetición estructurada para consolidar conocimientos.

¿Qué papel tiene el niño o la niña dentro del proceso?
En EMAT, el niño es un aprendiz activo que participa, juega, observa y razona. Aunque las actividades están dirigidas por el docente, están diseñadas para que el niño interactúe directamente con el material, explore, descubra patrones y desarrolle su pensamiento lógico. Se fomenta el lenguaje matemático, la observación atenta y la participación en grupo, en un entorno seguro que refuerza la autoestima. A través de retos visuales, dinámicas participativas y repeticiones positivas, el niño se convierte en protagonista de su propio aprendizaje.

¿Qué beneficios aporta este método en etapas tempranas?
EMAT aporta una estructura clara y visual que ayuda a los niños a desarrollar su pensamiento matemático desde pequeños. Mejora la atención, la memoria visual, la capacidad de concentración y la agilidad mental, mientras promueve una actitud positiva hacia las matemáticas. Además, refuerza habilidades clave como la lógica, la capacidad para clasificar, ordenar, reconocer patrones y resolver problemas. Su enfoque lúdico y motivador permite que los niños disfruten aprendiendo, lo que genera una base sólida para futuros aprendizajes matemáticos.