
¿Cómo entiende este método el aprendizaje de las matemáticas?
La Pedagogía Reggio Emilia no enseña matemáticas como un contenido cerrado, sino como una forma de descubrir el mundo a través de la experiencia. Parte de la premisa de que los niños aprenden mejor cuando exploran, preguntan, construyen y se expresan en libertad. Las matemáticas surgen de situaciones reales y significativas: contar hojas en el patio, clasificar colores, medir con palos, observar formas. No hay un único camino correcto, sino muchas formas de pensar. Así, el aprendizaje es vivencial, abierto y profundamente conectado con la creatividad.

¿Qué papel tiene el niño o la niña dentro del proceso?
El niño es el protagonista absoluto del proceso de aprendizaje. Se considera un ser competente, curioso, capaz de construir su conocimiento a través de la exploración y el juego. En lugar de seguir instrucciones rígidas, los niños descubren conceptos matemáticos a partir de preguntas, materiales naturales, provocaciones visuales o conversaciones espontáneas. La maestra acompaña, observa y documenta, pero no dirige ni impone: confía en el proceso personal de cada niño. Se respeta el ritmo, los intereses y la forma única de expresarse de cada uno.

¿Qué beneficios aporta este método en etapas tempranas?
La pedagogía Reggio Emilia fomenta desde pequeños el pensamiento crítico, la curiosidad y la creatividad, también en el ámbito matemático. A través del juego libre, la experimentación y la expresión artística, los niños desarrollan habilidades como la observación, la comparación, la clasificación o la medición. Además, al conectar las matemáticas con experiencias reales, se fortalecen la motivación y el vínculo emocional con el aprendizaje. Esta forma de acercarse a las matemáticas genera seguridad, confianza y amor por descubrir.